Vé hacia tu interior. Usa tu cuerpo como punto de partida para profundizar y llevar tu atencion lejos de donde usualmente está, lejos de la mente pensante.
Convierte cualquier reto que se presente en tu vida en una especie de combustible que avive la llama de la consciencia. Es posible lograr esto si te entregas a la vida tal como es. Si eliges mantenerte en el presente en tu vida diaria puede que a la larga no necesites grandes retos.
Lo que en última instancia puede determinar el sentido de tu vida es si te das cuenta que la dimensión de la profundidad, de la quietud, de la escencia sin forma, vive en tu interior. O puede que tu vida se consuma en el mundo de la forma, el cual incluye el mundo de los pensamientos.